Reflexiones sobre una ética de la expresión.

Comenzar un blog.

Celebrar la expresión genuina.
Volver a tener voz, sin un algoritmo mediador.

Escribir un blog, expresarse en un propio espacio, es la respuesta
a un llamado. Una actividad posible que emerge para transformar.

Un borrador. Un ensayo sin pretenciones, ni ambiciones acerca de
una ética de la expresión.
Una ética intuitivamente necesaria.
Un recurso para potenciar la empatía, la escucha, el vinculo..

La ética de la expresión está dedicada a los lectores libres, curiosos, transformadores, con propósito de encuentro, de mantener
y sostener una conversación de calidad

Un llamado
Volver a expresar.
Desde un espacio de libertad.
Estar presente.
Escribir para aprender.

Expresarse independiente de plataformas publicitarias para pensarse y estar presente en una red amplia, genuina y de reconocimiento con el otrx.

Escribir para prestar atención.
Un contrasentido de lo que propone las redes sociales.

Hacer contenido libre, siempre accesible y perpetuo.
Por fuera de un condicionamiento publicitario explicito,
imperante y tristemente normalizado.

Publicar la propia voz.
En el formato que a uno le sienta cómodo.

Con una intencionalidad de ser, estar y expandirse en una trama libertaria donde la toma de decisión acerca de que leer, cuando
y donde no sea negociable.
Nada aparece, todo es buscado con propósito.

¡Nada aparece y parece libre, todo es libre.

La libertad de tener la llave y el acceso al propio historial de escritura, con toda la carga de emocional que contiene, para revisar, editar y corregirse. Esa llave permite mantener el registro del capital intelecutal y la cosmovisión que acopaña cada contenido.

Libertad de tener reglas propias.
Que no me contenga una compañia publcitaria.

Hacerse de un dominio, un propio servidor y algo para decir es un ejercicio de libertad de expresión consciente y presente.
Es urgente celebrar la investigación, la expresión y la escritura independiente a cualquier plataforma publicitaria.

Escribir para sentir esa sensación de poder saltar, porque hay red, mas alla de las redes

La lectura que se hace sobre redes sociales se constituye como un encuentro fugaz – un efimero-porno-instante – bajo la dictadura y capricho de un algoritmo-. Quien escribe con conciencia busca que el tiempo de sus lectores también sea conciente.

Ética de la expresión presente.

Expresar con ética, no como norma disciplinaria o moral sino como ejercicio de libertad y responsabilidad.

Ética que respeta y honra el tiempo de su audiencia.
Ética del no imponer.
Ética del compartir sin esperar nada.
Ética de de celebrar a quienes buscan y encuentran sin intermediarios.
Ética que evita llamar la atención a cambio de un instante olvidable.

Preferir una presencia genuina ante que una cantidad de followers que alimentan recompensas instantaneas.

Ética que evita llamar la atención a cambio de un instante olvidable.

Las redes sociales provocan una inmensa distracción, deteriorian el debate, banalizan el cuestionamiento profundo y entronan lo peor del cinismo.

Las redes sociales ya no resultan interesantes, ni siquiera en su función expansiva. Es tiempo de reforzar la sospecha de su viralidad y aquello que provoca. Un hashtag masivo alimenta un titular éfimero, no transforma el mundo

La ética de la expresión presente de volver a establecer una conversación.

El odio en las redes sociales es imperante-desesperante.
Heaters por todos lados.
Lluvia constante de intolerancia y poca empatía.
Un excesivo e innecesario uso del juicio maltratador normalizado.
Lo que debería ser erradicado, es celebrado.
Los comentarios son una escuela de decrecimiento emocional.


Sin solicitarlo – y ojala que sin desearlo – uno se alimenta de violencia,
trolls y el snack-bulling permanente.

La expresión personal se vuelve mercancía para un torpe ping pong entre grieta y publicidad intrascendente.

El maltratro y la comunicación violenta son recurrentes.
En ese rio turbio nuestro contenido queda efímero, olvidado, bajo tierra, irrecuperable. Digital Trash. La expresión como basura, palabras como objeto publicitado y desechado.

¿Quién quisiera construir algo desde ese punto de partida?

Comenzar un blog.

Celebrar la expresión genuina.
Volver a tener voz, sin un algoritmo mediador.



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